La crisis humanitaria e inseguridad en las regiones volvió a encender las alarmas de las autoridades nacionales tras confirmarse un masivo desplazamiento forzado en el municipio de Nuquí, departamento del Chocó.
Según el informe oficial presentado por la Defensoría del Pueblo, cerca de 500 indígenas pertenecientes a la comunidad de Villa Nueva, en el corregimiento de Jurubidá, se vieron obligados a abandonar intempestivamente sus tierras ante la fuerte presencia y los continuos enfrentamientos entre el Clan del Golfo y el ELN por el control territorial.
La situación de violencia en el sector cobró la vida de dos personas y el secuestro de una más antes de generarse el éxodo de los comuneros.
Este hecho coincide con una compleja escalada de orden público en departamentos como Cauca, Huila y Tolima, donde las autoridades regionales han ordenado el despliegue de operativos militares tras recientes atentados registrados en el suroccidente del país.

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